
Los chicos y adolescentes se encuentran cada vez más expuestos al alcohol y las drogas, y el consumo de esas sustancias termina provocando consecuencias que son muy difíciles de revertir.
Si bien es incierto el número de adictos que hay en el país, los estudios de algunas jurisdicciones indican la gravedad del problema. Así, un reciente estudio de
La pobreza y la marginación, aunque no son las únicas causas, disparan adicciones en la infancia. La inhalación de pegamentos entre los chicos de la calle y el creciente número de menores de once años que son atendidos en los hospitales por alcoholismo, obedecen en general a la exclusión social y también a la pérdida de contención familiar.
Las consecuencias de estas adicciones al alcohol y las drogas deben, por su gravedad, multiplicar los esfuerzos institucionales y sociales para recuperar a los afectados y evitar que crezca el número de adictos. Según el ya referido informe, dichas sustancias están de modo directo o indirecto vinculadas a casi el setenta por ciento de las muertes de adolescentes, ya que los episodios de violencia o los accidentes hallarían su explicación final en alguna adicción. Esto está llevando a un crecimiento del número de muertes de jóvenes. Así, por este motivo, desde 1995 se triplicó la cantidad de chicos de entre
La expansión de las adicciones responde a una tendencia social asociada a fenómenos muy complejos —entre los cuales se encuentra la falta de expectativa y de esperanza en el futuro—, y requiere de una atención compartida por padres, docentes, especialistas y autoridades.


No hay comentarios:
Publicar un comentario