martes, 1 de julio de 2008

viernes, 27 de junio de 2008

Adolescentes con problemas alimenticios

Comer demasiado como resultado del estrés, los malos hábitos de nutrición y las comidas de moda son problemas alimenticios comunes entre los jóvenes. Además, hay dos desórdenes psiquiátricos de la alimentación, la bulimia y la anorexia nervosa, los cuales están en aumento entre las muchachas adolescentes y mujeres jóvenes y que a menudo se da en la familia. En los Estados Unidos, 10 de cada 100 mujeres jóvenes sufren de un desorden de la alimentación. También se da en muchachos, pero es menos frecuente. El psiquiatra de niños y adolescentes está entrenado para evaluar, diagnosticar y dar tratamiento para estos desórdenes psiquiátricos caracterizados por el obsesión con la comida y la distrorsión de la imagen del cuerpo.

Los padres preguntan a menudo cómo se pueden reconocer los síntomas de la anorexia nervosa y de la bulimia. El hecho es que muchos adolescentes pueden ocultar a sus familias por meses o aun por años estos desórdenes de posibles consecuencias serias o fatales.

Los padres tienen que estar alerta a varios síntomas e indicios de peligro de la anorexia nervosa y de la bulimia:


  • La adolescente con anorexia nervosa es típicamente una perfeccionista que saca muy buenas calificaciones en la escuela. Al mismo tiempo, se subestima, cree irracionalmente que está gruesa aun cuando pierde mucho peso y se pone muy delgada. La adolescente con anorexia nervosa necesita desesperadamente sentirse en control de su propia vida y cree estar en control solamente cuando le dice Ano@ a la demanda por la comida que necesita su cuerpo. En su deseo de adelgazar, la joven en verdad se está matando debido a su régimen de hambre. Esto llega al punto de hacerle un daño muy serio a su cuerpo y en ocasiones hasta puede llevarla a la muerte.
  • Los síntomas de la bulimia son diferentes a los de la anorexia nervosa. La paciente ingiere grandes cantidades de comida de altas calorías y luego se purga de estas calorías haciéndose vomitar y a menudo usando laxantes.

Estas comelatas pueden alternarse con dietas extremas que resultan en fluctuaciones de peso dramáticas. Las adolescentes tratan de ocultar las vomiteras haciendo correr el agua mientras están encerradas en el baño. Las purgas de la bulimia presentan un peligro muy serio a la salud física del paciente, incluyendo la deshidratación, el desequilibrio hormonal, el agotamiento de minerales importantes y el daño a los órganos vitales.

Con el tratamiento comprensivo adecuado, a muchas adolescentes se les puede ayudar a eliminar estos síntomas o a controlar estos desórdenes. El tratamiento para los desórdenes de la alimentación usualmente requiere de un tratamiento en equipo; incluyendo la terapia individual, la terapia de familia, el trabajo con el médico primario, el trabajo con un nutricionista y los medicamentos. Muchas adolescentes sufren de otros problemas; incluyendo la depresión, la ansiedad y el abuso de substancias. Es importante el que se reconozcan estos problemas y se les de el tratamiento apropiado.

Las investigaciones demuestran que la identificación y el tratamiento a tiempo tienen resultados favorables. Los padres que notan estos síntomas de anorexia o de bulimia en sus adolescentes deben de pedirle al médico de familia o al pediatra que los refiera a un psiquiatra de niños y adolescentes que se especialice en el tratamiento de estos desórdenes y que pueda coordinar el equipo de tratamiento.



Los Jóvenes, las Drogas y el Alcohol


Los chicos y adolescentes se encuentran cada vez más expuestos al alcohol y las drogas, y el consumo de esas sustancias termina provocando consecuencias que son muy difíciles de revertir.

Si bien es incierto el número de adictos que hay en el país, los estudios de algunas jurisdicciones indican la gravedad del problema. Así, un reciente estudio de la Subsecretaría de Atención a las Adicciones de la provincia de Buenos Aires —que tiene como base un relevamiento realizado en el Conurbano— muestra que tres de cada cuatro adolescentes de entre 16 y 24 años toma alcohol, y más de un diez por ciento consume alguna droga ilegal, sea marihuana, cocaína o la aún más peligrosa pasta base, sustancia cuyo consumo se está expandiendo en base a un circuito muy ramificado de productores y comercializadores.

La pobreza y la marginación, aunque no son las únicas causas, disparan adicciones en la infancia. La inhalación de pegamentos entre los chicos de la calle y el creciente número de menores de once años que son atendidos en los hospitales por alcoholismo, obedecen en general a la exclusión social y también a la pérdida de contención familiar.

Las consecuencias de estas adicciones al alcohol y las drogas deben, por su gravedad, multiplicar los esfuerzos institucionales y sociales para recuperar a los afectados y evitar que crezca el número de adictos. Según el ya referido informe, dichas sustancias están de modo directo o indirecto vinculadas a casi el setenta por ciento de las muertes de adolescentes, ya que los episodios de violencia o los accidentes hallarían su explicación final en alguna adicción. Esto está llevando a un crecimiento del número de muertes de jóvenes. Así, por este motivo, desde 1995 se triplicó la cantidad de chicos de entre 14 a 19 años que muere por causas evitables.

La expansión de las adicciones responde a una tendencia social asociada a fenómenos muy complejos —entre los cuales se encuentra la falta de expectativa y de esperanza en el futuro—, y requiere de una atención compartida por padres, docentes, especialistas y autoridades.